Tesis por el cambio revolucionario en España

Publicado originalmente en De Acero nº1 Etapa III en enero de 2026

INTRODUCCIÓN

La situación del movimiento revolucionario en España es de claro repliegue. De hecho, llevamos décadas dentro de un proceso de decadencia que ha llevado a su práctica eliminación.

Por supuesto, esta situación se enmarca dentro de la dinámica europea por la cual los partidos comunistas, sindicatos y otras organizaciones revolucionarias prácticamente han desaparecido. Apenas hay conciencia de clase y el comunismo se encuentra criminalizado por la inmensa mayoría de la población.

Aunque en algunos países quedan rescoldos arcaicos con cierta implantación de otras épocas, esta situación es generalizada. En España ni siquiera quedan esos rescoldos. Los pequeños grupos que se autodenominan comunistas dejaron de serlo hace mucho tiempo: no tienen implantación estatal en la mayoría de los casos, están muy influenciados por el posmodernismo ideológico —el pensamiento woke— o son meros nostálgicos de una época pasada que ya no volverá.

Por supuesto, todos ellos, en vez de buscar una salida a su marginalidad y a sus apuestas sin sentido en pleno siglo XXI, están enfrascados en dinámicas de enfrentamiento interno que no tienen interés para nadie más que para sus escasos militantes, si es que aún se les puede seguir llamando así.

Cuando un movimiento o una ideología deja de dar respuesta a los problemas que afectan a quienes dice representar —en este caso, a los obreros y al conjunto de los trabajadores—, se convierte en algo inútil, cada vez más marginal y destinado a desaparecer. Esto es lo que le ha ocurrido al autodenominado movimiento comunista, que se ha demostrado ineficaz y, por lo tanto, prescindible para los trabajadores.

Nos encontramos ante una ofensiva del gran capital que, a través de sus títeres de la Unión Europea, ha convertido a España en un país dependiente, sin soberanía, sin industria, sin un mundo agrario competitivo y con los trabajadores puestos contra la pared, sin ninguna organización que represente sus intereses.

Sus empleos se han depauperado, sus barrios se han degradado, la seguridad se ha esfumado, y ya no es solo que nadie defienda sus derechos conquistados: es que no hay nadie que defienda sus intereses a futuro, y mucho menos que luche por la implantación de un Gobierno obrero y por el fin de la explotación.

Estos grupos “comunistas” están más centrados en defender todas las modas sistémicas sobre los supuestos oprimidos, abandonando a la clase obrera como sujeto revolucionario y siguiendo los mantras de la nueva izquierda posterior al Mayo del 68.

Es necesaria una actualización del marxismo, una adaptación a las nuevas condiciones materiales. Seguir repitiendo como papagayos lo ya escrito solo lleva a primar la letra muerta sobre el marxismo vivo, haciendo que este pase de ser una ideología por y para la revolución a convertirse en un cuerpo teórico inútil, incapaz de dar salida a las necesidades de los obreros y de la revolución.

En el momento de escribir estas líneas nos encontramos inmersos en un proceso de refundación o reconstrucción que no solo se ciñe al modelo organizativo y a las tácticas de agitación. Las condiciones materiales han evolucionado desde la época de los bolcheviques, haciendo necesario un cambio sustancial a la hora de realizar nuestro trabajo político.

Además, existe una necesidad de reconstitución ideológica, entendida como evolución y adaptación de la ideología a las condiciones materiales de la época en la que nos ha tocado vivir.

Este documento, aunque parte de una visión personal y breve, marcada por las necesidades organizativas y políticas que tenemos —y que espero que se amplíe antes o después de nuestro próximo congreso—, solo tiene la intención de plantear un debate necesario. De él espero que surjan las herramientas que nos permitan dar, como partido, el salto que necesita la clase obrera y el conjunto de los trabajadores en nuestro país.

Para este menester, he de plantear una serie de tesis que debemos implementar si queremos conseguir nuestros objetivos revolucionarios y que, ampliadas en el futuro, deben formar parte de nuestro programa revolucionario para España.


1.ª TESIS

Nos encontramos en un momento nacional en el que hablar de revolución socialista en España es reírse de los trabajadores.

En un contexto de criminalización absoluta del comunismo, en el que el dominio del gran capital es defendido hasta por la izquierda —incluidos los autodenominados partidos comunistas, que defienden la ideología posmoderna woke al servicio de las grandes empresas y de gran parte de los Gobiernos—, llamar a la revolución socialista es demostrar una vez más la inutilidad de los grupos que defienden estas posiciones.

No hay estructura de partido, ni movimiento con conciencia de clase, ni profesionalización ni guía hacia ese objetivo por parte de nadie.

Al contrario, los grupos que llaman a la revolución socialista en las condiciones actuales hacen una labor de zapa. En teoría apuestan por la conquista del socialismo, pero en la práctica siguen defendiendo la misma agenda que los grupos de izquierdas más burgueses, que dirigen Gobiernos, sindicatos y otras estructuras cuyas reivindicaciones y políticas están lejos incluso de ser socialdemócratas, y mucho más de ser revolucionarias o socialistas.

Aunque hablen de revolución, no dejan de ser defensores de los intereses del gran capital. La izquierda woke, hegemónica incluso entre grupos “comunistas”, contribuye al dominio internacional del capital.

En este contexto, al menos en España, al no tener soberanía y depender de las imposiciones de los burócratas de la Unión Europea, nos encontramos ante tareas propias de una revolución antiimperialista: la liberación del yugo del capital internacional y de la dependencia frente a la potencia europea.

Además, la corrupción, el caciquismo, la falta de libertades, el dominio de una oligarquía nacional vendida —de izquierdas y de derechas, pues se alternan y mantienen los intereses del poder—, así como la imposición de la destrucción de la identidad, la cultura y la historia de nuestro país para imponer el cosmopolitismo, hacen que también tengamos tareas pendientes propias de una revolución democrática.

En resumidas cuentas, estamos ante la necesidad de una revolución patriótica, de recuperación de nuestra soberanía; es decir, aunque a día de hoy suene mal, de una revolución nacional. Si esta es hegemonizada por la clase obrera, podrá pasar a etapas posteriores de profundización revolucionaria y sentar las bases para la revolución socialista, que, aunque irrealizable en la actualidad por no darse las condiciones, resulta indispensable a largo plazo.

Sin un Gobierno obrero en el poder y sin un cambio claro en la superestructura, no hay futuro posible más allá de la explotación y el sufrimiento para los trabajadores.

2.ª TESIS

Ante la criminalización del comunismo, es necesario cambiar la forma en que nos presentamos ante los obreros y el conjunto de los trabajadores.

Si queremos llegar a la gente, no podemos ceñirnos a lo que se hacía hace cien años, antes de la derrota de la URSS y de todo el proceso de contrarrevolución. Esto se desarrollará en otras tesis, pero era necesario señalarlo para poder enunciar la necesidad de formar cuadros comunistas, proceso indispensable para la tarea primordial de construcción de nuestro partido, del partido comunista, y para lograr nuestros objetivos en la actualidad, en pleno siglo XXI.

Todas nuestras propuestas deben ser llevadas a las masas. Siendo conscientes de la situación actual, y si están bien estructuradas y encajadas dentro del marco de los nuevos métodos agitativos y de propaganda, podemos hacer una gran labor, siempre alejados de la simbología y de la estética precedentes.

El objetivo es llegar a la gente, no el folclorismo absurdo.

Afirmo esto siendo consciente de nuestros errores pasados a este respecto, pero precisamente porque lo hicimos mal hemos aprendido y podemos cambiar nuestro enfoque. Ensayo y error: esa es una base de nuestra ideología.

Seremos criticados por atacar la esencia de quienes defienden programas y líneas de actuación obsoletas o al servicio del sistema, pero debe darnos igual. Necesitamos romper con ese movimiento caduco y ligarnos a las masas de obreros y trabajadores para el cambio revolucionario.

3.ª TESIS

Es necesario construir una estructura organizativa adecuada a los tiempos actuales. Por cuestiones de extensión no se puede detallar en este documento, pero, al igual que la labor agitativa, debe llevarse a cabo como una cuestión central.

Sin este cambio, nada de lo expuesto será posible. Sin dotarnos de un partido fuerte, con la línea ideológica correcta y con capacidad de conectar con las masas, el fracaso estará asegurado antes incluso de empezar.

Sobre el nombre de nuestro partido y el resto de símbolos, también es necesario un cambio. Apostamos por dejar simplemente las siglas históricas de RC, Reconstrucción Comunista, para simplificar nuestra identidad, suprimiendo las siglas PML. Este cambio refleja nuestra historia y nuestra evolución en coherencia con la defensa del patriotismo revolucionario.

4.ª TESIS

El trabajo en frentes cobra una especial relevancia debido a todo lo expuesto con anterioridad.

El Frente Obrero ha sido el frente principal, logrando nutrir nuestras filas gracias al trabajo ejemplar de nuestros cuadros en su interior. Durante un tiempo centramos gran parte de nuestro trabajo en esto, recibiendo críticas de que nos habíamos disuelto. Pero ocurrió lo contrario: fruto de este trabajo conseguimos ser más fuertes que nunca.

Ahora existe la capacidad de mantener este trabajo y, al mismo tiempo, desarrollar con más fuerza otros ámbitos que dejamos temporalmente de lado o que directamente nunca habíamos desarrollado.

Nosotros, como comunistas, no renunciamos a realizar nuestra agitación de forma independiente, ni siquiera dentro de los propios frentes. Nos juntamos con gente revolucionaria y patriota no comunista para el trabajo necesario, pero no renunciamos a lo que somos.

Ante el paradigma anticomunista imperante, debemos ampliar nuestro trabajo en frentes, no solo en el Frente Obrero, sino también en otros espacios, priorizando la esencia sobre la apariencia y lo necesario frente a lo superfluo.

Debemos contribuir a un movimiento patriota revolucionario, cuyo programa será de mínimos para nosotros y de máximos para otros sectores del Frente Obrero, pero que en el momento actual luche de forma armónica por la salvación de nuestra patria y en favor de los trabajadores.

5.ª TESIS

A nivel electoral, renunciamos a la participación directa y supeditamos nuestras actividades a los intereses del Frente Obrero. Somos conscientes de la criminalización del comunismo y de la necesidad de un movimiento patriota revolucionario por encima de nuestros posibles intereses particulares.

Primamos la necesidad general revolucionaria sobre nuestras siglas, por lo que nuestra única apuesta electoral pasa por el Frente Obrero.

Somos conscientes de que nada cambiará únicamente por las elecciones, que los grandes cambios revolucionarios se han conseguido a lo largo de la historia por otras vías, y que los burócratas de la Unión Europea, sus amos y sus títeres en España no cederán el poder ante un resultado electoral.

Pero, aun así, la obtención de representación parlamentaria, junto con el propio proceso electoral, nos permite a nivel agitativo —y también en otros planos— dotarnos de una voz en un espacio que llega a muchos trabajadores, la mayoría alienados, contribuyendo a la acumulación de fuerzas que puede permitirnos liderar cambios revolucionarios en el país.

6.ª TESIS

En la línea ya descrita, es necesario señalar algunas cuestiones principales a nivel político e ideológico que, aunque se debatirán en el marco del proceso congresual, considero necesario esbozar dentro de estas tesis.

Nosotros somos comunistas patriotas y, por lo tanto, abrazamos el patriotismo revolucionario, la lucha por la soberanía del país y la defensa de nuestra identidad, nuestra cultura y nuestra historia.

Todo ello, por supuesto, desde una perspectiva revolucionaria, que nos lleva también a defender nuestras fronteras frente a la inmigración masiva, que solo aboca a una depauperación de los trabajadores y al enriquecimiento de aquellos empresarios y sectores de la sociedad que promueven esta locura.

Dentro del marco de la defensa y el amor por lo nuestro, nos declaramos contra todo proceso de islamización de Occidente y, en especial, de España. Ni somos musulmanes ni debemos serlo. Basta ya de imposiciones de agendas extranjeras en nuestro territorio.

A su vez, se debe remarcar que defendemos la unidad de España frente a quienes quieren fragmentar el país en beneficio de la Unión Europea y del gran capital, debilitando a los propios españoles de a pie, a los trabajadores, que se verán más desamparados que nunca.

No existe opresión colonial o nacional de ninguna región de España, por lo que el derecho a la autodeterminación carece de sentido en nuestro país.

La lucha por la soberanía nacional implica una posición frontal contra la Unión Europea que, con el tiempo, debe conllevar la salida de la misma. Los burócratas de Bruselas jamás permitirán que llevemos a cabo los cambios necesarios para solventar los graves problemas que afectan a nuestro país.

Creemos en Europa, pero no en la Europa de los burócratas vendidos de Bruselas.

7.ª TESIS

Debemos apostar por la defensa sin ambages de los trabajadores, incluidos los autónomos y la gente del campo, tan criminalizados por la izquierda woke que tanto daño ha hecho a nuestra sociedad.

Ya basta de señalamientos y de poner el foco en cuestiones sin relevancia alguna para los trabajadores. Es necesario dar salida a sus problemas y atender sus necesidades.

La lucha de clases no es una soflama vacía y nada tiene que ver con izquierdas o derechas, pues ambas sirven a los mismos intereses y solo se alternan en el poder.

8.ª TESIS

Dentro del rechazo a la dicotomía de izquierda y derecha, que además de ser burguesa ha perdido el sentido en la actualidad, hay que descartar toda alianza con esta izquierda posmoderna al servicio de los poderosos, aunque en el futuro se nos exija ir de la mano con ellos.

La ruptura debe ser total. Debemos construir un movimiento revolucionario y patriota alejado de ellos. Aunque disputemos espacios sindicales o de reivindicación, no debemos relacionarnos con quienes fomentan una agenda política que solo lleva a la destrucción de Occidente y a la depauperación de los trabajadores.

No hay política más antiobrera y antipatriótica que la suya.

9.ª TESIS

La tesis anterior no significa que caigamos en tendencias infantiles como la del “clase contra clase” y el socialfascismo de finales de los años veinte hasta mediados de los treinta. Al contrario: nos tomamos en serio la necesaria lucha contra la salida reaccionaria a las políticas y Gobiernos woke que han destruido Europa y buena parte del mundo.

Aunque no existe un movimiento fascista relevante, pues al igual que el movimiento comunista está en absoluta descomposición, sí existen soluciones o apuestas reaccionarias para solventar la crisis en la que nos encontramos.

Además, del mismo modo que nosotros aspiramos a reconstruir la esencia de donde venimos, también existen pequeños grupos de tendencia fascista esperando a que el gran capital vuelva a inyectarles dinero cuando vea comprometida su situación.

Debemos estar alerta y preparados para combatir al enemigo al servicio del gran capital, tenga el rostro o la definición que tenga.

Tanto los globalistas como la reacción más clásica deben ser combatidos por las fuerzas revolucionarias y patrióticas.

10.ª TESIS

Este documento, junto a otros que se elaborarán próximamente, debe ser publicado en los órganos del partido con la intención de abrir un debate que lleve a una refundación y a una nueva etapa.

Necesitamos dotarnos de las herramientas teóricas y prácticas necesarias para la consecución de nuestras tareas en la lucha por la revolución en España.

Este debate debe conducir a la convocatoria inmediata de un congreso que tome las decisiones pertinentes y adopte la nueva línea a seguir.

11.ª TESIS

Por último, desde el partido debemos reemprender una tarea que ha sido postergada durante años: establecer de nuevo vínculos internacionales con otras organizaciones y partidos comunistas patriotas, con la intención de construir a medio plazo una plataforma o coordinadora internacional de colaboración y ayuda mutua para la consecución de nuestros objetivos también a nivel internacional.

Creemos en la solidaridad internacional, pero no en el internacionalismo nihilista. Este es uno de los motivos por los que defendemos el patriotismo revolucionario.