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El Partido debe incrementar su trabajo en el movimiento obrero aumentando su capacidad de influencia en la clase obrera, debe ser capaz de trabajar en cualquier lugar donde se encuen- tren los obreros, para concienciarles, para atraerles a las fuerzas de la revolución, aunque sea en el sindicato más reaccionario, debemos proseguir de manera abnegada en la concienciación de esos obreros, atrayéndolos a la justa línea de la vanguardia marxista-leninista y alejándolos del actual reformismo imperante en los sectores socialdemócratas.

A parte de esto, es necesario recuperar un sindicato combativo que sirva de espejo para los obreros con los que trabajemos en otras plataformas y los atraiga a sus filas, al estilo del sindi- cato por el que apostó el PCE(ml) histórico, la OSO (Oposición Sindical Obrera).

El surgimiento y desarrollo es de una gran importancia, este debe ir fortaleciéndose hasta convertirse en el sindicato mayoritario y hegemónico, gracias a ser el único que representa consecuentemente los intereses de la clase obrera, y por el trabajo ejemplar y abnegado de sus miembros.

Este trabajo se debe realizar también a través del Frente Obrero. Es necesario que el Partido esté en todos los conflictos obreros existentes confrontando con los reformistas, ganándose a las masas obreras. El Partido Comunista no puede despegarse de las masas, es lo que le da las fuerzas para desarrollarse y poder emprender las batallas decisivas venideras.

Es necesaria la creación en España de un frente único del trabajo, para conseguir la unidad obrera.

La tarea fundamental del frente será unificar todo el potencial del proletariado, de las masas trabajadoras, en defensa de sus intereses inmediatos contra la burguesía y sus políticas imperia- listas. El frente ejercerá su influencia sobre la pequeña burguesía, los campesinos, los intelec- tuales y otras capas de las masas trabajadoras.

Dentro del frente, los comunistas no renuncian a su papel de agitación, concienciación y afi- liación. Para este desarrollo, deberán profundizar en su influencia en las masas y en el proceso de educación y movilización de las mismas.

Tras un buen trabajo en diversos frentes, el Partido ha conseguido que se den las condicio- nes para que un gran conjunto de colectividades obreras y juveniles, den el paso de constituirse como Frente Obrero. El Partido debe hegemonizar el Frente Obrero mediante su trabajo ejem- plarizante, tanto en el trabajo diario práctico, como en el ideológico y de concienciación.

El desarrollo del Frente Obrero debe suponer una fuerte irrupción del Partido en el movi- miento obrero.

Es necesaria una amnistía política en España. Debido al proceso de fascistización actual, existen una gran cantidad de presos políticos, debemos exigir su inmediata libertad y la elimi- nación de todo tipo de antecedente penal o policial que pudieran tener.

Esta amnistía tiene que ser entendida, no como un ruego al Estado, sino como una impo- sición al mismo, como una conquista. La amnistía no nos la van a regalar, hay que forzar la situación para conseguirla. El ejemplo de amnistía no es el de la transición que fue una conce- sión parcial, es la del 1936 cuando el Frente Popular llega al poder y vacía las cárceles de revo- lucionarios. La conquista de la amnistía lleva consigo conquistar posiciones de poder político con respecto al estado. No queremos concesiones, queremos la amnistía política total.

Debemos confrontar con la apuesta por la mal llamada amnistía que defienden algunos re- formistas, que no es otra cosa que claudicación y rendición frente al estado burgués. Debemos desenmascarar a los defensores de esta apuesta, dejando claro a las masas que apostar por ellos, es apostar por la derrota.

La única opción viable para la clase obrera, es la conquista de la amnistía política general, todo lo demás es dejar que la burguesía siga dictando todo según sus normas y sus intereses de clase, que son antagónicos a los nuestros.

La nueva república acabará con la dominación española en África y con el imperialismo económico e injerencia en gobiernos y países de América Latina. Se desocuparán Ceuta y Melilla, y se resolverá la situación de Canarias. A su vez, se intervendrá con fuerza, en ayuda del pueblo saharaui, que sufre desde hace décadas, la opresión brutal de Marruecos, que es quien sustituyó la dominación española.

Se garantizará el derecho a la autodeterminación de los pueblos, de todos, no solo del cata- lán, gallego y vasco, hasta sus últimas consecuencias, es decir, hasta la independencia política, hasta el derecho a existir como estado independiente, siempre y cuando, la separación no su- ponga un retroceso para los intereses de la clase obrera. Si es así, nos posicionaremos en contra de la separación, pues no será un movimiento de liberación, sino de subyugación, al servicio de los explotadores y reaccionarios.

El leninismo hace que la cuestión nacional sea un asunto internacional, de la lucha de los pueblos contra el imperialismo que los oprime.

Lucharemos enconadamente contra todo tipo de nacionalismo y de chovinismo, venga de donde venga. Nuestra clase es internacional, el nacionalismo y el chovinismo solo alimentan las fuerzas de la burguesía nacional, es decir, dificultan la emancipación de nuestra clase. Es necesario anteponer siempre la cuestión de clase al sentimiento nacional.

Concebimos España como una unión voluntaria de pueblos, una patria para todos los pue- blos que componen este estado. Por eso, es necesario también darles el derecho a decidir su futuro libremente. Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre.

La revolución democrática acabará con el régimen de explotación y opresión de la clase obrera, constituirá un nuevo régimen que adoptará toda una serie de medidas en favor de lo di- cho. Acabará con sus leyes para así poder lograr el objetivo de satisfacer las conquistas sociales por las que ha luchado nuestra clase. Estas medidas se encuentran recogidas por las organiza- ciones sociales y obreras que derrocarán la monarquía. Todas estas reivindicaciones se encuen- tran recogidas en el programa del Frente Obrero.

  • Se acabará con el paro forzoso, haciendo que cada persona tenga derecho a trabajar, de- recho a aportar a la producción y, por tanto, al desarrollo del país. Eso se hará extensible a los trabajadores emigrados e inmigrantes, integrándolos en la producción estatal.
  • Se expropiarán las viviendas vacías y se constituirán nuevas, de protección oficial, para evitar que ningún obrero no tenga las condiciones mínimas de existencia.
  • La sanidad y la educación serán públicas y accesibles a todos. No públicas como el sec- tor público actual, que no es más que una empresa para sacar dinero por parte de la burguesía dominante; pública en el sentido de socializada. Se le dará especial prioridad a la educación de nuestra juventud.
  • El movimiento revolucionario y obrero en el poder, asegurará una vida digna e integrada, en la medida de sus posibilidades, en la sociedad, a aquellas personas que tengan limitaciones para participar en la producción. Las personas discapacitadas o ancianas, estarán integradas en la sociedad y serán parte de las fuerzas de la transformación de la sociedad.
  • Se logrará la igualdad entre el hombre y la Se impondrá la igualdad de salarios, la libertad real de divorcio sin coste alguno, se reconocerá el derecho de la mujer a decidir, se socializará el trabajo doméstico y se le dará socialmente el valor que tiene a la maternidad. Se construirán jardines de infancia y guarderías para las mujeres obreras para garantizar la plena integración de la mujer en el proceso de producción. Durante la baja de maternidad, se man- tendrá el 100% del sueldo. Un aumento de la natalidad significa un aumento en la cantidad de obreros, por lo tanto, así se incrementará la capacidad productiva.

Se reconocerá la libertad a la orientación sexual y se permitirá la adopción y el matrimonio de las parejas del mismo sexo. Además, se realizará un trabajo de concienciación desde la edu- cación y la agitación, contra las concepciones reaccionarias y anticientíficas, sobre esta cues- tión.

  • El nuevo régimen acabará con la situación de precariedad de la juventud. Luchará activa- mente por acabar con la alienación que sufre la juventud, concienciándolos, formándolos, para que puedan participar activamente en la vida política, social y cultural de la sociedad.

Se instaurará la cultura física del deporte. La juventud tiene que meterse de lleno en la con- cepción y desarrollo del deporte para impregnarse de los valores que esto representa, para estar a la altura y preparados de los retos que el futuro depara a la revolución. Debe dejar de lado la concepción elitista del deporte, de alienación. Debe de apostar por un nuevo tipo de ocio que sea productivo, tanto para ellos, como para la sociedad. El deporte tiene una importancia vital para conseguir estos objetivos. Necesitamos una juventud sana y preparada en todos los aspectos de la vida.

Actualmente, la productividad agraria española es ínfima, la tierra mayoritariamente se en- cuentra en manos de los grandes terratenientes, que no cultivan parte de sus tierras ya que, con las subvenciones europeas, mantienen su estatus terrateniente.

La UE da subvenciones para seguir produciendo pues, esta producción repercute en los países con más poder económico de la UE, a través de la comercialización y procesamiento de esa materia prima obtenida. Por ello, lo que no interesa a la UE, es que se desarrolle industria en España para así poder seguir aprovechándose de las zonas agrícolas, obteniendo beneficios, de los cuales no gozarían con el desarrollo de la industria agrícola de procesamiento de dicha materia prima en España. Beneficio, por tanto, en la coyuntura actual de subvenciones y cliente- lismo, a partes iguales de terratenientes españoles y burguesía europea.

La tierra que sí se cultiva, tiene una técnica y una tecnología anticuada que nos relega a depender de otros, a vivir en el atraso. Mientras los terratenientes dejan sin cultivar la tierra para poder seguir viviendo como parásitos, existen una gran cantidad de jornaleros, muchos de ellos inmigrantes, que trabajan por una miseria en condiciones infrahumanas, dejándose la salud para, además de sufrir una explotación brutal, tener que soportar un paro descomunal, incluyen- do también, por supuesto, el paro estacional que sufren muchos de ellos.

Es impositiva la liquidación del poder político de los terratenientes y caciques. Es necesaria la expropiación forzosa y sin indemnización de las tierras del campo y de los medios de pro- ducción, y su reparto entre los jornaleros y campesinos pobres.

El nuevo estado, con el apoyo de los propios campesinos, fomentará la formación de coope- rativas, para estrechar los lazos con el campesinado más atrasado, y granjas estatales, que es la forma socialmente más avanzada de producción.

La nueva república se volcará en la superación de las diferencias y de las desigualdades entra la ciudad y el campo. Se elevará el nivel de vida de los campesinos, tendrán acceso a la educación superior, a la cultura y al empleo de técnicas modernas.

Realizará inversiones y fomentará la formación de los campesinos para mejorar la técnica, introduciendo maquinaria, productos químicos, semillas, etc., a bajo precio, con lo que se aca- bará el atraso histórico del campo español, aumentando exponencialmente, la productividad. A este efecto, también se mejorará la red de carreteras y se transformarán los baldíos, en nuevas tierras de cultivo.

Es necesario el derrocamiento de la monarquía impuesta por Franco y por defensores de la transición. Su carácter, se esencia, es netamente reaccionaria. Es un vestigio anacrónico de épo- cas pasadas, por lo que es necesario derrocarla y relegarla a un mal recuerdo de la historia.

No esperaremos a que la monarquía caiga por sí sola, o que los diferentes grupos burgueses decidan, según sus intereses, cuando implantar una república burguesa de carácter reaccionario, homologable a los demás países europeos con régimen republicano. Será derribada por un mo- vimiento popular organizado que instaurará, en su lugar, una república federal, popular y enca- minada al socialismo. Que esto sea posible, dependerá de la capacidad del Partido de ganarse y guiar a las masas, de la hegemonía de la clase obrera en el proceso.

Se suprimirá el aparato represivo del estado. Las fuerzas de seguridad serán depuradas de elementos reaccionarios. El poder judicial y administrativo, de la monarquía reaccionaria, tam- bién será suprimida. Se creará una nueva superestructura estatal. Este nuevo régimen será de carácter democrático para la clase obrera y las grandes masas, y de carácter dictatorial para la burguesía y demás clases explotadoras.

Tomará forma de república federal, popular y encaminada al socialismo. Los órganos de poder serán electivos y revocables en cualquier momento.

Los reaccionarios, torturadores, fascistas y policías políticos, serán castigados por sus crí- menes. Los crímenes contra el proletariado no pueden ser perdonados. La sangre vertida de la clase obrera, por estos criminales, no puede caer en el olvido, debe hacerse justicia popular contra ellos.

El nuevo estado será laico y científico, se romperán los acuerdos con el Vaticano, y todos los pactos con cualquier institución religiosa. La religión será relegada a la práctica individual. Se dejará de financiar a la Iglesia, se producirá una desamortización de las tierras de la Iglesia, que pasarán a ser propiedad del estado. No se perseguirá a nadie por tener una fe o ninguna, cada uno puede profesar la fe que quiera, pero se fomentará, desde el estado, una conciencia atea y científica, que llevará a la extinción paulatina de la religión, que no es otra cosa que el opio del pueblo.

Se solucionará el problema nacional en España. Se respetará el derecho a la autodetermina- ción de los pueblos hasta sus últimas consecuencias. Apostaremos por una unión voluntaria de todos los pueblos en un solo estado encaminado hacia el socialismo.

Todas las naciones y pueblos que componen España, participarán en los órganos de poder de la nueva república, lo que permitirá garantizar sus derechos nacionales históricos, que fueron reprimidos y negados, desde la guerra civil hasta ahora, aunque hayan hecho pequeñas conce- siones a las burguesías de determinadas regiones por su propio interés de mitigar la conflictivi- dad social.

Antes de poder dar paso a la revolución socialista, se deben dar una serie de circunstancias. Es necesario realizar una serie de tareas previas que se enmarcan en la etapa anterior de la re- volución socialista; la etapa de la revolución democrático-popular, que es la etapa que debemos emprender ahora. En España, serán la eliminación de los vestigios del feudalismo (monarquía, la cuestión de la Iglesia católica, las tierras agrarias en poder de la nobleza, etc.), la amnistía política, con el fin de las leyes represivas contra las fuerzas del cambio social. Se emprenderá la reforma agraria, se industrializará el país y se prepararán las condiciones materiales para el paso al socialismo.

Esto no quiere decir que tenga que ser un periodo largo de tiempo. Es muy posible que el periodo sea corto, pero esto no quita que sea totalmente necesario.

Debido a las medidas impuestas por Europa, nos hemos convertido en un país de servicios dependiente de aquellos países que siguen produciendo. Vivimos del turismo y de todo lo que le rodea.

Es de vital importancia volver a industrializar el país para no depender de nadie y ser autosu- ficientes, para que el país pueda desarrollarse y llegar a niveles muy superiores productivamente a los tenidos nunca. Apostar por una reindustrialización que sea respetuosa con el medio am- biente dentro de las posibilidades del momento. Crear una economía que fomente la destrucción del medio ambiente y una incorrecta gestión de los recursos, sería condenar nuestro futuro.

Sin una correcta planificación en el aumento de la capacidad productiva, jamás podremos ser independientes, jamás podremos ser libres ni avanzar hacia la sociedad nueva, hacia el so- cialismo.

Qué país podemos ser si nos convertimos en el sitio al que viene la gente pudiente a beber, drogarse y tener sexo de pago. Qué imagen queremos dar a nuestros hijos, qué producción va- mos a tener si todo se invierte en turismo. La patria necesita ser salvada de la banda de corrup- tos y mafiosos capitalistas que han vendido nuestra soberanía y, para recuperarla, el paso de la industrialización es algo de vital importancia.

España es un país perteneciente al bloque imperialista europeo, por lo tanto, es miembro de la Unión Europea y de la OTAN, alianza militar imperialista. Es necesario una salida inmediata tanto de la OTAN como de la Unión Europea.

El proyecto de la Unión Europea, lejos de la unión de pueblos, es una unión de carácter im- perialista que defiende los intereses de sus monopolios de todas las formas posibles. Una unión que se basa en la dominación y la represión. También se abandonarán el resto de instituciones y plataformas europeas de defensa del capitalismo y del imperialismo.

Nos hemos convertido en un país de servicios condenándonos a la dependencia de los pro- ductores de Europa. Hemos perdido la industria y nuestra agricultura no es moderna. Con la salida de estas instituciones, debemos recuperar la soberanía de nuestra patria, actualmente dirigida por capitalistas traidores que la han vendido al capital europeo.

Ningún desarrollo transformador del país será posible bajo la égida de la Unión Europea, no permitirán que se produzcan los cambios necesarios en el país, la intervención (incluso militar) sería inmediata. Es necesario el abandono de estas instituciones y la preparación para la defen- sa militar del país, convirtiendo al ejército en un ejército popular al servicio de la clase obrera. Modernizándolo y preparándolo para la defensa de la república popular. Se establecerán mili- cias populares de defensa de la revolución, preparando previamente a la gente para estas cir- cunstancias.

Se acabará con las bases militares imperialistas en territorio español por todos los medios posibles según las circunstancias, incluyendo el territorio ocupado por Inglaterra en Gibraltar.

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