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Sobre La Declaración De Puigdemont Y Sus Consecuencias

Sobre la declaración de Puigdemont y sus consecuencias

El pasado martes 10 de octubre comparecía Carles Puigdemont ante el Parlament y, tras el retraso en una hora de la comparecencia, el circo volvía a abrir sus luces. Después de apelar a la independencia, cosa que generó la ilusión de miles de personas que aún se creen sus malabares, anunciaba una nueva fase de diálogo, desbaratando toda la ley que ellos mismos habían dictado y declarando suspendida la declaración de independencia.
Ayer, Rajoy comparecía en una respuesta en la que dejaba clara que la postura del gobierno español iba a seguir siendo la nefasta gestión del conflicto, reafirmando el ejecutivo de pandereta que tenemos, apelando al famoso artículo 155 del que toda la reacción española hace gala.

Y después de todo esto, la pregunta es evidente: ¿para qué? O más bien, ¿para quién? La respuesta no deja lugar a duda. Como veníamos anunciando, pese a tener a gran parte del movimiento en contra, nuestra justeza política y nuestros principios nos han colocado una vez más del lado de los trabajadores. Porque una vez más vuelven a pagar los de siempre, porque una vez más sus políticas vuelven a ser nuestra condena.
Una lucha por su beneficio económico en que unos utilizaron a la policía y otros usaron a los trabajadores, estos sin ningún tipo de organización y respuesta que fuera capaz de hacer frente a dicha represión, predicando el absurdo pacifismo. El resultado es evidente: 855 heridos que la clase trabajadora catalana pagó con su sangre.
Parece que los “anticapitalistas” de la CUP se olvidaron de la lucha de clases durante el proceso actual, parece que los que tenían que dirigir a los trabajadores hacia la lucha decidida contra la burguesía se desenmascararon dejando claro que son la socialdemocracia de toda la vida. Hoy, algunos abren los ojos y vuelven a la senda de la lucha de clases, de la cual nunca debieron alejarse, sin embargo, la mayoría siguen excusando su apoyo incondicional a la burguesía catalana. ¿Hasta cuándo durará todo esto? ¿Cuándo pondrán en primer plano lo que realmente importa: la lucha de clases? Lamentablemente, el día que estos señores se den cuenta de todo el daño que están haciendo a los trabajadores, no solo de Catalunya, sino a nivel internacional, ya será demasiado tarde. El tiempo pone a cada uno en su lugar y, tanto los que hoy ponen a los trabajadores en primera línea sin ofrecerles ningún tipo de defensa, como los que legitiman la respuesta del gobierno español irán al basurero de la historia barridos por un movimiento revolucionario que señale a las dos burguesías y sus cómplices como culpables de nuestra miseria.
Ayer ya lo decíamos cuando teníamos todo en contra, hoy sacamos pecho y volvemos a decir que la única garantía de autodeterminación válida para nuestro pueblo es la hegemonía de la clase trabajadora en la revolución democrática; que pasa inexorablemente por el derrocamiento de la monarquía y por la instauración de una república popular y federal encaminada al socialismo que respete y vele por el cumplimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos, esta república será una unión voluntaria de pueblos y naciones alejada de imposiciones de ningún tipo.

¡Por la república! ¡Por el socialismo!

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